sábado, 6 de junio de 2009

El juego de las sillitas voladoras


¿Sientes ese cosquilleo que te corre desde la base del cabello en la nuca hacia la parte lumbar de la espalda por la espina dorsal a medida que te vas acercando a la puerta de ese recinto que ya suena como la respiración de una bestia que se despierta?

¿Recuerdas cómo te soprendiste la primera vez que de ese viejo y gastado casette Sony salieron unos guitarrazos acelerados, violentos y pesados que sonaban como si alquien más que tocar las cuerdas de la lira la torturara con la yema de los dedos? Master of Puppets, te dijo tu primo que se llamaba la canción. Sí, acuérdate, era 1986 y escuchaste esa cinta una y otra vez durante horas y después días.

¿Sonríes como esa ocasión que el satánico pandemónium se desató desde que Pantera saltó al escenario, cientos y cientos de sillas atadas una con otra por cintas plásticas volando al mismo tiempo por los aires como una ola que corría de adelante hacia atrás mientras de fondo atronaban los vaqueros del infierno liderados por Phil Anselmo? Acuérdate cómo te reíste con la corredera de greñudos perseguidos por los elementos de seguridad que no se daban abasto para agarrar gandayas que se habían saltado al ruedo. La separación de lugares valió madres y el caos se instaló con sabrosura, como debe ser en un concierto de metal.

¿Se te pintan un par de lágrimas en los ojos y se te enronquece la garganta al cantar de nuevo Nothing else matters, como esa épica noche en que por fin los tenías de frente sin importar cómo demonios te ibas a regresar a tu casa?

¿Mañana sonará de nuevo The Ecstasy of gold?, ¿qué vas a sentir cuando toquen Seek & Destroy?

Ya lo averiguaré y lo contaré, me voy al DF acompañado de una ninfa.

Metallica Rules!!!!

PD: Fue la última vez que Ocesa puso sillas en la parte baja del Foro Sol.


1 comentario:

Unknown dijo...

interesante entrada!
como olvidar cuando escuche Heaven And Hell de Black Sabbath *.*