martes, 20 de enero de 2009

I Hope



No tengo la menor idea de lo que va a pasar en los próximos años aquí a un lado, en El Imperio.

Sólo digo que la esperanza debe ser una sensación contagiosa, un sentimiento que se transmita a miradas. Después de vivir entre tanta mierda en todo el globo, quizá es hora de soñar con que empiecen los equilibrios.



Con todo y sus carencias y debilidades, me dan envidia mis vecinos, ¡qué diéramos en este país por haber arrancado un nuevo periodo de poder con los ojos brillantes! a cambio, nuestro presidente entró y salió por la puerta trasera a tomar un cargo que le ha quedado más grande que el uniforme mlitar que un día se puso nomás pa quedar en ridículo.

Como me platicó el periodista Carlos Lannoy cuando a Lula le echaron encima la campaña del miedo y que respondió: el miedo no le puede ganar a la esperanza.

Cuando visité estos lugares hace un par de meses se respiraba ya un ambiente de regocijo, de ganas de cambiar la maltratada imagen heredada por Bush.

El reloj se vuelve a poner en ceros, espero que sea por el bien común. Así sea.

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