viernes, 31 de octubre de 2008
Grand finale
Llevo discos, pero más música por dentro. La Babilonia del siglo 21 puede ser muy estimulante, el american way of life creado por los fundadores de estos dominios: la comunión entre las diferentes razas de la tierra, aunque a veces parece que es olvidado a propósito.
Todas las ideologìas caben, pero el libre mercado termina marcando su territorio, aunque el grito famoso de ¡Hasta la Victoria siempre! sigue presente en muchos lados para buscar el equilibrio.
Hoy me espera una velada que se antoja fabulosa con Armin van Bureen. El House y el Tecno le ponen el cerrojo a este periplo, me voy ahora a caminar estas calles heladas por última ocasión en este viaje, regreso con los míos y con la ferviente esperanza de seguir contando historias.
Con música de salida de espectáculo de Broadway le pongo fin a estas letras viajeras, su humilde narrador y seguro servidor les dice adiós, ha llegado la hora de hacerle caso a Dylan y diluirme en mi propio desfile.
¡Hasta la Victoria`s secret!
Pd: Esta canción de Morcheeba y su video respectivo representan muy bien la imagen del hotelito donde estuve y el espìritu neoyorquino, además, es un rolononón.
jueves, 30 de octubre de 2008
Postales
miércoles, 29 de octubre de 2008
¡Playball!.. (y Playboy)

sábado, 25 de octubre de 2008
Purple rain sin princess
Se elevó una plegaria en su nombre dirigida hacia la nada
allá entre esas nubes de algodón manchado de smog.
Reality Murrow
Foto: No soy guapo, pero estoy de moda (Te extraño Ady, manda foto)
viernes, 24 de octubre de 2008
Manzanota
jueves, 23 de octubre de 2008
Antorchas sobre la escarcha
miércoles, 15 de octubre de 2008
La nieve
Saudade
lunes, 13 de octubre de 2008
Chiflonazos norteños
sábado, 11 de octubre de 2008
9:03
A las 9:02 del 19 de abril de 1995 los miles de kilos de fertilizante y combustible convertidos en bomba de tiempo despedazaron el edificio federal en el centro de Oklahoma, a las 9:03, la ciudad ha perdido su inocencia para siempre.
Arandas Town
Teníamos que ir a un restaurante mexicano, ¿se nota que eran paisanos?
Un sabroso debate con Gustavo Balanta, un colombiano maravilloso que es un personaje como salido de una película de Tin Tan, ya le contaré de él.
Con el Procurador general de Oklahoma.
La bella Lindsay, una estudiante voluntaria que nos hizo el favor de ayudarnos en el recorrido durante la universidad.
Uno de los saloncitos de la escuela de Periodismo y Comunicación, donde los alumnos aprenden a conducir noticieros.
Una de las salas de edición y transmisión de la escuela. Pura tecnología de punta.
miércoles, 8 de octubre de 2008
High speed (o: ¡ámonos recio!)
De momento debí suponer que no querían precisamente mi autógrafo cuando me preguntaron a qué me dedicaba, hasta gusto me dio. Empecé a sospechar que algo estaba un poco extraño cuando el oficial de inmigración dijo Mjjj.
Pase usted por aquiiiii pourrrrr favourrrrr, dijo, haber un Little proublema.
Nomás a mí me podía pasar que tuviera un homónimo delincuente buscado por el FBI.
Chingao.
Después de media hora concluyeron que yo no era el tipo moreno de abundante cabellera y bigote zapatista con camisas Versace de hilo de oro y un gallito con diamantes colgando del cuello y de botas de avestruz, así que salí destapado al otro avión que me llevaría a Washington, cuna del original american dream antes de bushes y buches de enfado por guerras inútiles, metichismos invasores y políticas provocadoras de crisis.
Hotel sede (Marriott Wardman Park)
La ciudad capital del Imperio (contraataca) en verdad es bellísima, he llegado en la parte del otoño que estimula a poetas callejeros. El follaje de los árboles pasa de los tonos verdes a los dorados, como granos de café tostados lentamente. La cabellera de miles de hojas brilla con el rocío de la mañana como un puñado de hojuelas decoradas con cucharadas de miel. Sublime, sobre todo cuando lo que se ve por las calles no son ratas, sino ardillas (o en su defecto, ratas de colas emperifolladas).
Monumento a las enfermeras de la Guerra de Vietnam
22 museos a la orden esperan al visitante. Mención aparte se merece el Newseum, el museo del periodismo que en sus frontispicio muestra la primera enmienda, esa que dice que a la libre expresión no se le toca ni con un pétalo de rosa del Tepeyac. Ya hablaremos del museo, pero la verdad entra uno aquí y se renuevan los bríos por este oficio que como decía Leduc, es amargo, pero de dulces recuerdos.
El Muro de Berlín y su recuerdo permanente en el Newseum
Somos periodistas representantes de 153 países. Es curioso ver los atuendos oficiales de los colegas de Africa, trajes con telas azules brillosas como papel de regalos de Fábricas de Francia para niños bautizados, mujeres tapadas hasta las ojeras (sí, ojeras) y turbantes multicolores. Me pongo a pensar si no la regué en no llegar con mi gabán de Tlaquepaque, mis pantalones de mariachi y mi sombrero dorado como de esos que le venden a los turistas en el Parián como si fueran los oficiales de la charrería. Veo a mis colegas centroamericanos y respiro tranquilo, muy tradicionales ellos con sus chamarras de los Lakers.
México, Ecuador y Colombia, puro glamour y sabrosura
Como suponen, el grupo más mitotero, el más gritón, el que al grito de Ea, Ea se cuela en los lugares del Departamento de Estado donde se prohíbe tomar fotos a sacar el retrato de rigor. El que discute con los policías, el que pierde el camión porque a los organizadores se les olvidó confirmarlo, el que suelta carcajadas durante los descansos de las conferencias, el que en lugar de arreglar sus maletas al llegar al hotel las lanzó sobre las camas para largarse a pasear, el que atrapa a Bob Woodward para que no se escape tan fácil, el que discute cuáles son los mejores insultos entre los diferentes calós de la riqueza sudamericana. Ese grupo, hermanos, es el de Latinoamérica, y es maravilloso estar ahí.
Ante esta figura yo sí mejor me callo.
Estoy contento, estoy al nivel, no se preocupen, el periodismo jalisquillo está bien representado conmigo, aunque sinceramente, muchos de mis colegas con los que orgullosamente trabajo día con día merecerían también estar aquí, y si se puede, tengan por seguro que los voy a recomendar
Extraño a Ady, pero me aguanto como los machos, acumularé los abrazos.
Mañana partimos a Oklahoma, prometo escribir pronto, mientras, los dejo con las imágenes. Deseenme suerte.
PD: Los insultos mexicanos llevan la delantera en la competencia, pero los colombianos son rudos y no se van a quedar atrás.
PD: El fenómeno Obama está cabrón. No, está cabronsísimo. La gente anda súper prendida. Esto se va a poner bueno.
PD: Traigo buenos tips para el manejo de fuentes
Así me siento en estos momentos, como esta foto